Septiembre 2009

 

Las Tardanzas Divinas

Wade E Taylor

 

“Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros y me seréis testigos en Jerusalén en toda Judea, en Samaria y en todos los rincones de la tierra” (Hechos 1:8)

 

La mayoría de nosotros hemos recibido una palabra o una indicación de alguna cosa que va tener lugar en nuestras vidas pero de alguna manera esto ha demorado y nosotros preguntamos por que?

 

La palabra “después” nos dice que hay algo entre la promesa y una experiencia de vida productiva. “Después”, habla de una “demora divina”; hasta que ciertas condiciones sean cumplidas y el Señor esté satisfecho para desatar el poder divino para el cumplimiento de esa promesa.

 

Este “proceso” puede ser visto en la vida de Jesús, cuando fue bautizado por Juan para ser preparado para Su ministerio.

 

“Y Jesús después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y he aquí se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descendiendo como una paloma que venía sobre Él. Y he aquí una voz de los cielos que decía este es mi hijo amado en quien tengo complacencia.” (Mateo 3: 16-17).

 

Durante el bautismo de Jesús mientras el salía del agua, los cielos se abrieron y una paloma descendió para reposar en Él, y el Padre dijo: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia.” Jesús había recibido el espíritu sin medida, y una confirmación de la “aprobación de Dios” (favor divino) reposaba sobre Su vida.

 

Parecía entonces que Jesús estaba listo para comenzar Su ministerio, pero en lugar de eso el fue llevado inmediatamente al desierto donde sufrió durezas, hambre y tentación. Habría sido fácil para Él dudar o  desconocer lo que había pasado durante Su bautismo.

 

“Jesús, siendo lleno del Espíritu Santo volvió del Jordán y fue guiado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo por cuarenta días. En aquellos días   no comió nada y cuando terminó, tuvo hambre” (Lucas 4: 1-2)

 

Este “desierto” es un lugar estéril donde no hay nada, ningún favor o bendición, ni nadie en quien buscar ayuda o que nos de una palabra de ánimo. En lugar de esto, cuando Jesús estaba intensamente hambriento el enemigo vino a recordarle que Él siendo Dios, podría fácilmente alimentarse a sí mismo haciendo que las piedras se volviesen pan. Jesús rechazó satisfacer su hambre con nada menos que la provisión de Su Padre.

 

“Y cuando el tentador vino a Él le dijo, si tú eres el Hijo de Dios ordena que esas piedras se conviertan en pan. Pero Él, respondiendo dijo, escrito está que no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que procede la boca de Dios.” (Mateo 4: 3-4)

 

Fue en un lugar de hambre y privación, más que en un lugar de bendición, que Jesús recibió la última bendición. Él tuvo que ir a través de un tiempo de tratamiento, (un tiempo de desierto), para entrar en los más altos propósitos de Dios.

 

“Y cuando el Diablo había terminado la tentación, lo dejó por un tiempo. Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea.” (Lucas 4: 13-14)

 

Note que Jesús entró al desierto estando “lleno del Espíritu,” pero salió del desierto en el “poder del Espíritu.” Entre el tiempo en que recibió la bendición del Padre y el tiempo en que recibió el poder que lo capacitó para el desarrollo de Su ministerio, hubo una demora, un tiempo de prueba durante el cual Jesús sufrió una intensa hambre.

 

Con relación a nosotros, este “tiempo de desierto” es un “indeterminado” espacio de tiempo durante el cual se obtiene un propósito particular. Nuestra auto-dependencia y egocentrismo deben venir a su final a través de una experiencia de “completa dependencia” en el Señor. Cuando somos probados, o bien pasaremos la prueba como un “vencedor” o nos quedaremos cortos de obtener la victoria sobre nuestra vida egoísta y necesitaremos mayor tiempo de preparación.

 

Tenemos la tendencia a medir nuestros logros espirituales por las “bendiciones” o los “dones” que hemos recibido. Sin embargo, eso sólo es el comienzo. Necesitamos ir más allá de esto (de lo que hacemos), hacia un cambio en nuestra naturaleza (aquello en lo que nos vamos a convertir). En consecuencia, por una disposición divina, el Señor nos pondrá en situaciones donde no hay ningún medio disponible de satisfacción (desierto), para lograr un propósito más alto.

 

Debido a que el Señor está más interesado en aquello en lo que nos convirtamos  que en lo que hacemos, hay unas “tardanzas divinas” que debemos enfrentar en la progresión de nuestro desarrollo espiritual.

 

En este tiempo, especialmente, hay un llamado para ir “más alto”. Si deseamos ir más allá de nuestro actual nivel de experiencia espiritual, y “aprehender” el llamamiento más alto de nuestro Señor, seremos llevados a través de tiempos de dificultad y de prueba con el fin de hacernos parte del “Jesús Corporativo” (siendo Él la cabeza y nosotros su cuerpo), que está próximo a ser revelado en los tiempos de Su “Parousia” que vienen, (la manifestación de Su gloria en los tiempos finales)

 

Jesús hará de nuevo todo lo que Él hizo en un solo cuerpo pero esta vez a través de un cuerpo colectivo.

 

“De cierto, de cierto os digo, que el que cree en Mí, las obras que yo hago él también hará y aún mayores obras que esas hará, porque yo voy a Mi Padre.” (Juan 14:12)

 

Las “obras mayores” a las que Jesús hizo en Su primera venida en un cuerpo singular, están próximas a suceder nuevamente pero a través de muchos miembros como un cuerpo colectivo. Para que tengamos parte en esto, debemos ser preparados, así como Él fue preparado.

 

“Después de esto mire y he aquí, una puerta fue abierta en el cielo……. Inmediatamente yo estaba en el espíritu y he aquí, un trono fue puesto en el trono y uno sentado en el trono.” (Apocalipsis 4: 1-2)

 

En el mensaje a las siete Iglesias, cada “puerta” conduce al siguiente periodo de la historia de la Iglesia. En nuestro tiempo actual, hay algo diferente debido a que estamos viviendo el tiempo final de la era de la iglesia de Laodicea y no hay nada más allá. Hay una puerta que va a ser abierta, pero no es una puerta horizontal que conducirá hacia otro aspecto de la iglesia, sino que es una puerta vertical conduce hacia arriba, hacia el trono.

 

Para aquellos que están preparados, hay una progresión que está próxima a tener lugar desde el púlpito (Iglesia), hacia el trono (Reino). El hambre espiritual, el impulso y la búsqueda que están teniendo lugar dentro de nosotros hoy, está ocurriendo debido que el Señor está llamando a la puerta de nuestro corazón, buscando entrar en nuestras vidas debido a la urgencia de la hora en la cual vivimos.

 

Jesús dijo:

 

“El que me ama mi palabra guardará, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada con él.” (Juan 14:23).

 

En el texto original la palabra “morada” en Juan 14:23 y la palabra “morada” en Juan 14:2, corresponden a una misma palabra. Jesús está diciendo: “Yo vendré y haré mi morada en tu actual experiencia de vida.” Otra manera de decir esto es “En la casa de mi Padre hay muchos niveles de relación.”

 

Vamos a progresar desde un nivel de relación a otro. Durante cada paso de ascenso en esta progresión, hay tratos, cosas que el Señor debe hacer para prepararnos para un nivel más alto. Sino somos cuidadosos vamos a mal interpretar o mal entender esas cosas.

 

En el Cantar de Los Cantares, la Novia dijo:

 

“A penas los había pasado, hallé al que ama mi alma.” (Cantar de Los Cantares 3:4).

 

Fue tan pronto la Novia pasó delante de ellos (esto significa nuestra dependencia de escuchar a Dios a través de otros),que encontró al Amado. Este es un “tiempo de desierto” (tiempo de prueba) en el cual somos separados del vientre espiritual donde hemos estado muy confortables para ir a un nuevo lugar y a un nuevo nivel de relación y logros. Nuestra tendencia, más bien que esperar y permitir que el Señor traiga el ajuste, es regresar al lugar donde estábamos confortables.

 

Yo recibí una “palabra” directamente del trono de Dios en 1959, por la cual yo habría de preparar “vencedores” para los propósitos del Señor en los tiempos finales. Esta visitación fue tan poderosa que me llevó a pensar que esto comenzaría en unas pocas semanas. Mientras el tiempo pasaba ocurrieron cosas que me hicieron pensar igualmente, que este ministerio estaba a punto de comenzar, no obstante lo siguiente que supe es que todo se vino abajo; esto ocurrió varias veces.

 

La ansiedad vino y entonces todo a la vez dentro de mi estaba diciendo: “¿Señor, Qué pasó?” Busqué y traté con todo lo que sabía y entendía pero ninguna cosa funcionó. Finalmente dije: “Señor, me rindo”.Breve tiempo después que yo dije esto, pasó lo que estaba esperando que pasara. Entonces me di cuenta que esto no habría podido ocurrir más pronto, ya que había una obra profunda  del Señor que tenia que tener lugar primero dentro de mí.

 

“Las tardanzas divinas” prolongan nuestra paciencia. “… los busqué y no lo hallé” (Cantar de Los Cantares 3:2), ¿por qué? El Señor tiene algo mejor para Su Novia. Él está esperando (demora divina) para poder llevarnos más lejos pero hay un precio que debemos aceptar.

 

El Sermón del monte es la “clave” para una vida del Reino.

 

“Bienaventurados los pobres en Espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.”(Mateo 5:3)

 

Bienaventurados son los que han venido al final de sus propias habilidades, en pobreza abyecta y completa dependencia, aquellos que han venido al final de sí mismo y confían en el Señor, y se recuestan sobre Él, “porque de ellos es el Reino.” 

 

Hemos descubierto “métodos” en nuestra experiencia de vida espiritual y nos hemos sentido confortables con ellos ya que sabemos como funcionan. Cuando hacemos ciertas cosas, experimentamos una cierta respuesta. Si vamos a ir más lejos, debemos entrar en un tiempo de “desierto” donde podamos estar separados de todas esas dependencias. Para ir más alto, debemos movernos a un lugar que no es familiar para nosotros dejando atrás lo que nos es familiar. Debemos ser cuidadosos en “permanecer” en el desierto por la plenitud del tiempo señalado, sobre todo porque tenemos la tendencia a pensar y decir: “Voy a regresar ya que me siento mucho más confortable allí y conozco lo  que puedo esperar.”

 

The Lord is seeking to bring us out from the familiar, into the “ways” of the Spirit.  Here, His voice is becoming as the “voice of the trumpet” with a present word for us.

 

El Señor está buscando sacarnos de lo familiar para ir a los “caminos” del Espíritu. Aquí, Su voz se hace como la “voz de una trompeta”, con una palabra actual para nosotros.

 

“Después de estas cosas mire, y he aquí, una puerta abierta en el cielo, y la primera voz que oí, como de trompeta, hablaba conmigo diciendo: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de esto. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado” (Apocalipsis 4: 1-2)

 

No es fácil para nosotros movernos de lo familiar a un lugar de dependencia, donde nos hacemos disponibles para que el Señor hable a través de nosotros como el pueda desear.

 

“Por fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que iba a recibir por herencia, y salió sin saber a dónde iba.” (Hebreos 11:8).

 

Abraham went out not knowing where he was going, as the future was veiled.  There is a purpose in our wilderness experiences, as the delays and reductions that we experience have a higher purpose.  We are being brought into the place of total dependence and obedience in which we will receive - “after.”

 

Abraham salio sin saber a donde iba a ir puesto que el futuro le estaba velado. Hay un propósito en nuestras experiencias del desierto ya que las demoras y las reducciones que experimentamos tienen un alto propósito. Vamos a ser llevados a un lugar de total dependencia y obediencia en la cual recibiremos un “más tarde”

 

“Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para humillarte y probarte, para saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.” (Deuteronomio 8:2)

 

Las demoras de Dios revelan nuestros verdaderos motivos e intenciones para que la corrección pueda ser hecha y para que podamos ser llevados a un más alto nivel de relación y experiencia.

 

“Y Jesús amaba a Marta y a su hermana, y a Lázaro. Pero cuando oyó: Está enfermo, entonces permaneció dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos otra vez a Judea. ....Nuestro amigo Lázaro se ha quedado dormido, pero voy a despertarlo.” (Juan 11: 5-7,11)

 

Marta, (servicio), y María (devoción) intentaron obtener la sanidad de Lázaro (naturaleza adámica).

 

“Entonces dijo María a Jesús, Señor si tú hubieses estado aquí mi hermano no habría muerto.” (Juan 11:21).

 

Jesús permaneció lejos por “dos días” (demora divina). Lázaro (naturaleza adámica) estaba atado y tan muerto que olía muy mal. En la “plenitud del tiempo” Jesús vino y dijo: “Lázaro levántate y anda”. Luego Jesús apareció con Lázaro en una mesa de banquete. (Juan 12:2). La demora fue para un propósito más alto puesto que la vida viene de la muerte. A menos que vamos a través de este tiempo de tratamiento no podemos recibir la palabra “Sube acá” (Apocalipsis 4:1). El servicio y la devoción (actividad religiosa) impedirán tanto como puedan que oigamos esa voz.

 

Hay un aparente propósito del Señor para desanimarnos. Este corto periodo de tiempo de desánimo sólo hará que nuestras raíces vayan se hagan más profundas y hará que empujemos todo lo difícil.

 

“….El reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo toman por la fuerza.” (Mateo 11:12)

 

Marcos 7:25-29 es la historia de cierta mujer cuya hija tenía un espíritu inmundo. Ella vino a Jesús y dijo: “¿Señor, sanarás a mi hija?” Él respondió: “Esto es para los hijos, los escogidos, no para los perrillos”

 

En otras palabras, Jesús dijo: “Tu eres un perrillo, no puedes tener esto.” Ella replicó “Los perros se sientan debajo de la mesa y comen de las migajas de los hijos.” Jesús dijo. “Por haber dicho esto tu hija es sana.”

 

Esta mujer Griega sabía lo que ella quería y rechazó ser insultada. Bienaventurados son los quebrantados, “los pobres” quienes rendirán el derecho a sus propias vidas para hacerse una parte de la expresión de Su vida.

 

“No nos cansemos pues de hacer el bien (nuestro actual nivel de fe y esperanza para recibir) que a su tiempo cosecharemos, (hay un tiempo señalado), sino desmayamos. Gálatas 6:9 (Comentarios fuera de texto)

 

El Señor puede permitir una “tardanza divina” mientras esperamos por nuestro “tiempo señalado.” Si soportamos pacientemente nuestro “tiempo en el desierto” y nos movemos por fuera de una respuesta rápida, recibiremos la recompensa como la palabra del Señor diciéndonos “Sube acá.”

 

Sino desmayamos en nuestro esperar con esperanza, entonces, en “ese día” en la hora señalada, el cuerpo que esta velado (por el cual  toda la creación está gimiendo para que Lázaro salga de la tumba por Jesús), será llamado a salir para ser descubierto y  lleno de poder con el fin de que cumpla los propósitos del Señor para los tiempos finales.

 

“Venid …..Él arrebató y nos curará” Mientras nos sometemos pacientemente a los tiempos de tratamiento, el Señor, en Su tiempo “nos resucitará y viviremos delante de Él.”

 

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