Junio 2009

 

La Fijación de Nuestro Espíritu

Wade E Taylor

 

“Puestos los ojos en Cristo Jesús, el autor y el consumador de la fe, el cual por el gozo que tenía puesto delante sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra de Dios.”(Hebreos 12:2)

 

Somos exhortados a poner la mirada de nuestro espíritu hacia arriba, hacia Jesús, cuya vida fue abiertamente expuesta para que posáramos nuestra mirada en Él. Debemos considerar y  meditar en el ejemplo de Su vida, como el patrón de nuestras vidas.

 

El antiguo testamento habla proféticamente respecto de la confianza implícita que Jesús tuvo en su Padre.   

“Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.” (Isaías 50:7).

 

Due to His faith and implicit trust in the character of His Father, Jesus was enabled to fully obey His Father’s will.  He knew His Father would not fail Him in the time of need.  Paul also set the gaze of his spirit toward the Lord and diligently followed the pattern he saw in the example of Jesus.  He gave his testimony, expressing the result of his living, as the Lord lived.

 

Debido a Su fe y confianza implícita en el carácter de Su Padre, Jesús fue capacitado para obedecer plenamente a la voluntad de Él. Jesús sabía que Su Padre no le fallaría en el tiempo de necesidad. Pablo también elevó la mirada de Su espíritu hacia el Señor y diligentemente siguió el patrón que vio en el ejemplo de Jesús. Él dio su testimonio expresando el resultado de vida como el señor vivió.

  

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:12-14).

 

Somos exhortados a tener esta misma “mente”fijación del espíritu.

 

“Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto, esto también os lo revelará Dios.” (Filipenses 3:15)

 

Si vamos a crecer espiritualmente, debemos tener visión y dirección junto con una confianza implícita no sólo en la habilidad sino también en la disposición del Señor para llevarnos a la plenitud de Su intención para con nosotros.

 

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido. (Verdad no revelada). (Apocalipsis 2:17)

 

No hemos alcanzado la profundidad de la revelación que está enterrada, capa sobre capa dentro de la Palabra de Dios. Hay unos principios espirituales “maná escondido” que no está abiertamente disponible pero que se hará manifiesta a aquellos quienes tienen cierta cualidad de vencedores en sus vidas.

 

En la medida en que decididamente “Miremos a Jesús” habrá mucho aún que se revelará a nosotros.

 

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen y a ellos hará conocer Su pacto.” (Proverbios 25:14).

 

Muchos teorizan acerca del programa de Dios para los últimos tiempos. Pero antes de que el Señor nos revele más debemos tener una adecuada “fijación” de espíritu y un corazón con motivos puros. Primero debemos caminar en integridad con Él en la expresión de la palabra que ya hemos recibido. Por medio de la “iluminación” esta palabra actual debería ser una vibrante y viva realidad con relevante significado en relación a nuestras circunstancias actuales y a través de las mismas.

 

1 de Crónica 12: 32 habla de una compañía de hombres (espiritualmente maduros) que tenían “entendimiento de los tiempos y sabían lo que Israel tenía que hacer.” Sólo mientras caminamos con Jesús con expectativa, dirección y propósito, seremos capacitados para entender las cosas que están delante de nosotros y relacionarnos con ellas de la forma correcta.

 

“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” (Hebreos 9:28)

 

El libro de Apocalipsis es más que una serie de eventos futuros por suceder; es la revelación del cuerpo colectivo de Jesús en la expresión de Sus propósitos para los tiempos finales. Sólo en la medida en que nuestra visión este singularmente puesta sobre Jesús, comenzaremos a entender el mensaje contenido en este libro referente al cierre de la época en que vivimos y el nacimiento de la era por venir.

 

El Señor nos está trayendo, progresivamente, a un mayor entendimiento de sí mismo o de Su deseo por el crecimiento y bienestar de Su iglesia y el establecimiento de Su reino y de Su gobierno. Esto conllevará el descubrimiento de nuevos métodos y entendimientos que serán mucho más ricos y más gloriosos que los anteriores.

 

No se encuentra entre el cierre de una dispensación y la apertura de otra, un periodo de tiempo en el cual participen los métodos y los poderes de ambas. Hoy estamos viviendo un período de tiempo que si incluye esto. Sólo aquellos que actualmente caminen con Jesús y tengan un ojo iluminado entenderán el despliegue de este nuevo día. Debemos tener visión de Reino, de otro modo nuestra visión será embotada.   

 

Muchos de los redimidos del Señor se quedan en lo que ya es conocido y establecido y no están dispuestos a identificar a aquellos que están diciendo,  

 

“….Salgamos  llevando Su reproche….”

 

Este día fue anticipado en la Escritura en muchas formas y apariencias. Estamos viviendo en el final del sexto día de la creación, o el segundo día de gracia. El séptimo, o tercer día, dependiendo de nuestro punto de referencia, está sobre nosotros. En la palabra profética, mil años es como un día.

 

Un cambio en la revelación y en la manifestación tomará lugar al final del sexto día de la creación, o segundo de gracia, y al comenzar el séptimo, o tercer día, en los siguientes pasajes:

 

“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de Él.” (Hoseas 6:2)

 

“Y Él les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.” (Lucas 13:32)

 

El pensamiento central en esta progresión es la revelación del Señor en una esfera y propósito más altos.

 

En Lucas 22: 14-16, Jesús habló de cierta hora que iba a venir:

 

“Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca, porque os digo que no la comeré más, hasta que su cumpla en el reino de Dios.”

 

Dos discípulos caminaron con Jesús a lo largo del camino a Emaus. Este fue el comienzo del tercer día (Lucas 24:21), no obstante todo lo que el Señor les dijo la visión de ellos estaba puesta en el tiempo antiguo.

  

“E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.” (Lucas 24:14)

 

Aparentemente, ellos no consideraron o tuvieron fe para creer todo lo que él les mostró. En el estado de ánimo en que estaban no pudieron conocer ni discernir Su presencia.

 

“Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos, pero sus ojos estaban velados para que no lo reconocieran.” (Lucas 24: 15-16)-

 

Ellos oyeron del propio Señor, la palabra ungida de Dios, pero no entendieron.

 

“Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas les declaraba en todas las escrituras decían lo que de él decían.” (Lucas 24:27)

 

Fue solo cuando el pasó a través de la puerta (entrada a la era por venir) y cuando partió el pan con ellos que recordaron Su promesa.

 

“Porque os digo que no la comeré más, hasta que su cumpla en el reino de Dios.”  (Lucas 22: 16)

 

Inmediatamente su visión se volvió hacia el Reino y ellos vieron al Rey.

 

El libro de Apocalipsis es una presentación de Cristo como “Señor de la era por venir.”  El “mostrará a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1.1) 

 

Tal como esos discípulos en el camino de Emaus, hay muchos también que están mirando para atrás y no están dispuestos a ir hacia delante con Él. Hasta que nuestra perspectiva no sea correcta, no discerniremos Su presencia como nuestro Señor y Rey, o Su presentación de la era por venir.

 

Si usted siente el tirón interno del Espíritu Santo llevándolo más lejos, así como la intensa obra del enemigo intentando impedir esto, Su mano de hecho está sobre usted para este nuevo día.

 

Escuche lo que el Espíritu está diciendo, entonces ponga su rostro como un pedernal y comience a caminar con Jesús hacia este nuevo día.

 

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